Parece que la vida pasa corriendo, de un modo o de otro se nos escapan los momentos. Prósperos y ufanos carcomidos por igual por un silente tiempo ávido de la nada, que usurpa nuestra memoria: que se le entrega irresista y pérfida.
Ah cínica memoria, sin saberlo vivimos de tu carne; y en deleite morboso retozamos, condimento inescapable!



